Si te metés con Verdi, te metés con Dios

Giuseppe Verdi no tenía la mejor consideración hacia la Iglesia. Su primer encontronazo ocurrió cuando, a los 7 años de edad, cantaba en el coro de San Michele Arcangelo. El Padre Giacomo Mazzini le pidió el agua y el vino, pero Giuseppe estaba distraído escuchando el órgano. Mazzini lo codeo, Verdi perdió el equilibrio y cayó. El niño estaba furioso, y mientras se ponía de pié, maldijo al padre delante de toda la congregación: “¡Que Dios te parta con un rayo!”
8 años más tarde, Verdi iba en camino a cantar a La Madonna dei Prati cuando se desató una gran tormenta. Un rayo cayó en la iglesia y el padre Giacomo Mazzini, que estaba allí, murió por la descarga.

El Arte de Escuchar en el Instituto Legislativo de Capacitación Permanente

En octubre, El Arte de Escuchar en el Instituto Legislativo de Capacitación Permanente
¡Gratis!
Desde el día 01/10 al 19/11, los miércoles de 16:00 a 18:00 hs.
Informes e inscripción: Dirección General de Capacitación: Av. de Mayo 676, 3º piso
Las vacantes son limitadas.
Más información: 4338-3000 – interno 3122/4108
El Arte de Escuchar Legislatura

El Taller El Arte de Escuchar es una propuesta para escuchar obras y conversar acerca de la experiencia; para descubrir así nuevas formas de escucha posibles que aumenten nuestro disfrute y que nos preparen para experiencias futuras más interesantes, intensas y enriquecedoras.

La música es la más abstracta de las artes, y también es la más sublime. La experiencia musical pone en acción a nuestra imaginación, a nuestra capacidad de pensamiento abstracto no lineal; activa reacciones instintivas a la vez que exige que confiemos en ellas. La música nos permite trascender nuestro mundo, para alcanzar realidades completamente diferentes. La experiencia sonora, la experiencia musical, abre nuestra mente como pocas otras cosas pueden hacerlo.

Escuchar música, entonces, libera nuestra imaginación, nos hace más flexibles intelectualmente, aumenta nuestra capacidad de solucionar problemas. Todas ellas, son habilidades que deben ser practicadas, renovadas y fortalecidas.

Un compositor que premia a un buen director

Las primeras dos sinfonías que compuso Anton Bruckner fueron rechazadas por la Filarmónica de Viena. Su tercera sinfonía tampoco fue aceptada por ser “imposible de ejecutar”, pero gracias a la intervención de uno de los patrocinadores del compositor, fue estrenada con Bruckner como director. La obra no fue bien recibida: al final de su ejecución, sólo 25 personas se mantenían en sus asientos, entre ellos el joven Gustav Mahler. En 1881 la situación era mucho mejor, su Cuarta Sinfonía “Romántica” sería estrenada por el mundialmente famoso director Hans Richter. En el último ensayo antes del estreno, Bruckner se acercó al director, y le dio una propina: “Tome esto” dijo Bruckner poniendo una moneda en la mano de Richter “y beba un porrón de cerveza a mi salud”. El director miró atónito la moneda, la guardó en su bolsillo, y más tarde, la agregó a la cadena de su reloj.